miércoles, 4 de noviembre de 2015

Reseña en El Cultural / Rima Interna



"Antipoesía disidente"
Por Martín López-Vega
El Cultural / Rima Interna

2 de noviembre de 2015
Poesía es todo aquello que no parece poesía. La poesía es antipoética por naturaleza. No hay poesía sin algo de sorpresa, y lo que ya parece de antemano poético no espera a un poeta que le dé la vuelta, sino al cantante o al poetastro de turno que lo vista en rimas más o menos pomposas.

Por eso, lo mejor que se puede decir de la antología de Alberto García-Teresa Disidentes. Antología de poetas críticos españoles (1990-2014) (La Oveja Roja) es que es una anti-antología. De hecho –y ese es el único pero que se le puede poner- está a punto de dejar de ser antología y caer en el centón, pues incluye a unos setenta y cinco poetas representados por unos pocos poemas. Además, la selección es amplia en el tiempo (desde veteranos como Jesús Lizano, Francisco J. Uriz, Ángel Guinda, Julia Otxoa, Fernando Beltrán o Juan Carlos Mestre hasta los más jóvenes como Mercedes Cebrián, Miriam Reyes, Sergio C. Fanjul o Sara Herrera Peralta). En su breve prólogo, García-Teresa dibuja tres coordenadas que “han modulado una forma distinta de formular una poesía crítica en castellano en el Estado Español”: la caída de la URSS, la consolidación del turbocapitalismo y la evidencia del desastre ecológico. Tal vez resulte un poco esquemático así explicado, pero sí es cierto que todos los poetas seleccionados tienen una mirada crítica hacia la realidad. Una poesía, pues, que se quiere incómoda, crítica e inteligente, sin por ello dejar de emocionar: todo lo contrario, los autores recogidos en esta antología saben precisamente que sólo se puede emocionar mediante lo incómodo, lo crítico y lo inteligente.

Naturalmente, hay más autores de los que aquí reúne García-Teresa que cumplen con esas características, algunos de formas menos obvias pero no menos consistentes. Sin embargo, lo que hay aquí es tanto, y tan bueno, que lo de menos es lo que no hay. Arranca el libro con uno de los mejores poemas de Jesús Lizano (Barcelona, 1931), “Las personas curvas”:

A mí me gustan las personas curvas,
las ideas curvas,
los caminos curvos,
porque el mundo es curvo
y la tierra es curva
y el movimiento es curvo (…).

Más adelante, Francisco J. Uriz (Zaragoza, 1932) más conocido por sus traducciones de las lenguas nórdicas pero notable poeta también, describe “Seis fases en torno a una prohibición”, Ángel Guinda (Zaragoza, 1948) mira escaparates (“Nos remarcan las marcas, nos enmarcan./Marcado por las marcas me desmarco”), Julia Otxoa (San Sebastián, 1953) admite que “A menudo siento mayor tristeza en el interior de los supermercados que en los cementerios”, Eladio Orta (Isla Canela, 1957) hace un retrato nada bucólico del Guadiana en su desembocadura, Jorge Riechmann (Madrid, 1962) nos recuerda que “Unos pocos hacen historia: los más la sufren”, Nuria Ruiz de Viñaspre (La Rioja, 1969) muestra en sus poemas el otro rostro (el verdadero) de quienes sufren la industria cárnica, las reses, Mercedes Cebrián (Madrid, 1971) traza el retratro generacional de “los adultos de la Unión / Europea”, María Eloy-García (Málaga, 1972) nos cuenta la vida de la reponedora y la cajera Muriel, tal vez en el mismo supermercado que entristece a Julia Otxoa, Sergio C. Fanjul (Oviedo, 1980) habla de deshauciados y comerciales, Sara Herrera Peralta (Jerez, 1980, en la imagen) hace una radiografía de una escena muy contemporánea en “El Padrenuestro”, de su libro Provocatio (2010):

Has conocido el sonido estridente
del machete en una acera con úlceras en las arterias,
con humo saliendo de las articulaciones
y hombres buscando el porqué de las cosas.

Has conocido el ruido de las máquinas
y el movimiento-péndulo de la pala
como quien conoce el miedo y es cobarde, y tiene miedo,
y tiene mucho más miedo.

Todo eso lo conoces
a cambio de mil euros al mes
en la ventanilla del banco.

Si ingresa su nómina le regalamos
una hermosa vajilla y una cubertería de plata,
se lo prometo.

Has conocido todo eso
en un nuevo país que está en crisis.
Y mientras, tú, te preguntas cuándo no
estuviste pendiente de tu jefe,
con el resto de obreros,
el bocadillo de chorizo, el orujo
y la bolsa de plástico.

Has conocido tantas cosas
que pides más calor por las mañanas,
sólo eso, que la gasolina le llegue al coche,
que el niño tenga su consola,
que la mujer tenga algún día el collar que ella quiere.

Que yo pueda darles
-te dices-,
todo eso.

Un poquito más.
Ayúdame sólo, Dios mío, un poquito más.

Claro que también hay en esta antología páginas pobres, torpes y toscas, con más buenas intenciones que verdadera inteligencia crítica. No todo el monte es orégano. Pero abunda más la auténtica poesía, la antipoética, esa que nos hace preguntas sin parar sobre nosotros y el mundo y no nos deja conformarnos con ninguna respuesta, esa poesía que no está compuesta para hacernos sentir mejor, sino para hacernos mejores. Si uno fuera librero y le pidieran una antología para conocer lo que ahora se escribe en España, diría: esta.


http://www.elcultural.com/blogs/rima-interna/2015/11/antipoesia-disidente/

jueves, 15 de octubre de 2015

Entrevista a Alberto García-Teresa en "Ecopolítica.org"



"Entrevista al poeta Alberto García-Teresa"
por Fidel Insúa
Ecopolitica.org
15 de octubre

Entrevista al poeta Alberto García-Teresa, uno de los referentes de la poesía de la “Conciencia crítica” actual, donde nos desgrana las relaciones entre activismo social y poesía, y los lazos entre esta poesía disidente y la ecología política.

EcoPolítica: Eres doctor en Filología Hispánica, has escritos ensayos y estudios tanto de poesía como de literatura fantástica y ciencia ficción. Organizador de congresos y encuentros de poesía crítica, y activista anticapitalista, además de escribir relato, microrelatos y poesía. ¿Son las distintas caras de Alberto García-Teresa o realmente todo va interrelacionado en tu forma de actuar y el sentir el mundo?

Alberto García-Teresa: En efecto, todo está vinculado: la perspectiva de transformación radical de la sociedad es la que lo impulsa, y se suma a la conciencia de la capacidad de la literatura para (entre otras muchas potencialidades y funciones que posee) incidir en ello. Además, la actividad militante alimenta la escritura y la  actividad alrededor de la literatura (la cual puede también ser enfocada desde una perspectiva militante), y, a su vez, esa militancia también se enriquece con la aportación que proporciona el trabajo cultural, estético y con el lenguaje. Entender que son esferas separadas es algo completamente equivocado: toda manifestación literaria revela un posicionamiento político, sea este intencionado o no por parte de quien la ha desarrollado (puede que contradiga incluso los postulados que esa autora o autor expresa explícitamente en otros lugares, dado el grado de asimilación del sistema productivista y de dominación en el que vivimos), reproduciendo el modelo social y relacional hegemónico, criticándolo o bien presentando otro distinto.

EP: Has sugerido que la literatura tiene mucho potencial de transformación radical. ¿Podrías desarrollar un poco más este punto? ¿Cómo entiendes ese potencial transformador de la literatura frente a otras áreas como la ciencia, la filosofía o la actividad política? 

AGT: A grandes rasgos, una literatura y, en concreto, una poesía crítica puede constituirse como un ejercicio de cuestionamiento, de interrogación y de impugnación de la construcción de realidad que el sistema nos presenta. Nos puede incitar al extrañamiento, a tomar distancia y adquirir otra mirada sobre nuestro entorno y sobre nosotras/os mismas/os, sobre cómo funciona el mundo por debajo del aparato de propaganda del Poder. Desde ahí se abren dos líneas de trabajo (como se puede apreciar en la poesía crítica española contemporánea), aunque ambas desembocan en un intento de comprender mejor y más verazmente el mundo para transformarlo: una de testimonio (dejar constancia de lo invisibilizado y de las consecuencias de esta organización y gestión del planeta) y otra de revelación (en tanto que se desentrañan los mecanismos de funcionamiento ideológicos y materiales del sistema).
En cuanto a la segunda pregunta, en la literatura, ese potencial transformador puede operar dentro del ámbito individual del lector, generando el cambio personal imprescindible para generar una revolución social. Pero como esa transformación individual se proyecta hacia el cambio colectivo, podemos hablar, en última instancia, de que apunta hacia un proceso comunitario de ruptura.

EP: ¿Cómo es, en tu caso, la relación entre los procesos políticos y los procesos creativos?

AGT: Ambos forman parte de mi vida, y unos nutren los otros. Desde el punto de vista de que se incorpora la práctica cultural a la militancia, la experiencia en un ámbito posibilita la otra. Esto me permite aprender, comprender y preguntarme con más firmeza sobre cómo funciona el mundo, sobre cómo poder tratar de construir otro y, a su vez, cómo hablar y pensar sobre ello. En mi obra, ambas marchas van en un mismo sendero y siguen la misma dirección: lograr una sociedad sin dominación de unos seres sobre otros (humanos y no humanos). Si entendemos el proceso creativo, de producción poética, como un proceso político, también seremos más conscientes de las consecuencias que la escritura genera, y podremos estar más atentas/os a ello, por un lado, para ser responsables de nuestros textos (y de sus implicaciones), y, por otro, para atender y corregir nuestras contradicciones. Dar cuenta de los conflictos económicos, sociales y ecológicos en los que vivimos es dar cuenta, sencillamente, de nuestro día a día.

EP:  ¿Crees que la experimentación con el lenguaje puede jugar un papel importante en la transformación política?

AGT: Puede jugar un papel, sin duda. Todo depende de la intención con la que se lleva a cabo esa experimentación; de si surge desde una reflexión política (cuestionar cómo se formula el mundo para enjuiciar quién y desde dónde se ha enunciado hasta ahora, no encontrar otra forma de hablar del horror presente sino a través de un lenguaje descoyuntado, arremeter contra las inercias y la asimilación acrítica y pasiva de mensajes, etc.) o si se hace con una pretensión lúdica o pretendidamente desinteresada de los vínculos con la realidad. No olvidemos, en cualquier caso, que toda opción estética, todo mecanismo retórico, conlleva unas consecuencias políticas. Debemos ser conscientes de ello para, como aludía antes, tratar de reducir las incoherencias. Al menos, si entendemos la poesía como una herramienta de antagonismo.

EP: Dices que toda manifestación literaria revela un posicionamiento político. ¿Qué posicionamiento ves detrás de corrientes más o menos contemporáneas como la poesía de la experiencia o la poesía del silencio?

AGT: Sobre la “poesía de experiencia”, recomiendo encarecidamente el estudio del colectivo Alicia Bajo Cero titulado “Poesía y Poder”, publicado a mediados de los noventa (y de libre acceso en www.nodo50.org/mlrs/Biblioteca/alicia/PYP.ZIP). A grandes rasgos, esta corriente en sus poemas (que siempre deben ser capaces de defenderse por sí solos, sin manifiestos ni declaraciones de intenciones que pueden no corresponderse con lo que los propios textos despliegan) manifiesta una concepción marcadamente individualista y acrítica, que omite los problemas económicos y las tensiones sociales. Además, presentan un entorno que quieren generalizar como propio de la cotidianeidad de “la gente normal” (término al que aluden continuamente), pero que en absoluto se parece al día a día de la mayoría de las personas de nuestra sociedad, sino de una clase adinerada y ociosa (hoteles, taxis, aeropuertos, fiestas en bares…). Esto se agrava cuando es presentado por sus poetas, de forma teórica, como un tipo de poesía crítica, cuando en absoluto opera como tal. La intención de apropiación y de neutralización de una poesía disidente se hace evidente.
Sobre la “poesía del silencio”, a riesgo de generalizar por no haber realizado una lectura organizada y en profundidad de este movimiento, apunto a que existe una elusión del conflicto colectivo, que se encierra en la esfera individual, empujando una búsqueda de conocimiento que parece desanclarse de sus condicionamientos materiales y, finalmente, apuesta por una poesía como propuesta de estímulo y de aperturas de sentidos pero mediante mecanismos retóricos que llevan, paradójicamente, a una clausura comunicativa.

EP: Tu obra poética la encuadras dentro de la poesía crítica, ¿esta es heredera de la poesía social de los años cincuenta y sesenta española? ¿o pertenece a esa misma corriente?

AGT: La poesía crítica contemporánea debe situarse en ese sendero de poesía disidente que lleva abierto en la literatura española en castellano desde la Edad Media, y que ha ofrecido varias paradas relevantes, con mayor o menor intensidad crítica, a lo largo de los siglos. Entre estas, sin duda, la corriente de la “poesía social” de los años cincuenta y sesenta supuso uno de sus hitos más destacados. Es importante, por tanto, tener en cuenta esa perspectiva de tradición de la resistencia, que nos permite ligar escrituras antagonistas y discursos históricos, y desenmascarar cierto adanismo, cierto afán compulsivo de novedad que pueda dominar el debate literario y que responde más a impulsos dirigidos por la sociedad de consumo.
Sin embargo, existen muchas diferencias importantes entre esa “poesía social” de mediados del siglo pasado y la poesía crítica actual y, más concretamente, con la “poesía de la conciencia crítica” (que se trata de una tendencia definida y específica dentro de la poesía crítica contemporánea): tono, modo de enunciación, heterogeneidad formal e ideológica, posición desde donde se habla…



Fotografía de Javier Jimeno

EP: En tus poemas, entrelazas la denuncia social con otra formas de sentir al otro y sentirnos, otras maneras de relaciones personales, y todo ello con un fuerte componente ecológico en muchos de ellos. Esta raíz ecologista y anticapitalista también está presente en otros poetas contemporáneos dentro de esta poesía crítica, como es el caso de Jorge Riechmann, ¿esta visión ecologista y anticapitalista es común en otros poetas dentro de la corriente?

AGT: Sí, ese planteamiento político anticapitalista, entendido en un sentido amplio, es vertebral en la “poesía de la conciencia crítica”. La perspectiva ecologista (también en un amplio espectro: desde un enfoque conservacionista al ecologismo social o el antiespecismo) resulta mayoritaria, aunque no podemos hablar de una totalidad y sí de un planteamiento más lateral o incluso puntual. En ese sentido, sin embargo, entre las/os poetas de esta corriente que despliegan en sus versos esta mirada ecologista de manera más constante y central, podemos señalar, además de a Riechmann, a Ángel Padilla, Antonio Orihuela, Eladio Orta o Antonio Crespo Massieu.

EP: Dentro de los poetas con mirada más ecologista que comentas (Riechmann, Ángel Padilla, Antonio Orihuela, Eladio Orta y Antonio Crespo Massieu o tu mismo), en esa mirada ¿qué tiene más peso?, por ejemplo en el caso de Riechmann es una mirada ecosocialista como luego desarrolla en sus ensayos. Y tu obra creo que tiene más tintes de una ecología más libertaria, cercana más al anarquismo.
 
AGT: Depende de la especificidad de cada poeta, aunque, en líneas generales, coindicen en la crítica del ecologismo social que une las causas de la degradación ambiental a la economía productivista y a la necesidad intrínseca del capitalismo de crecimiento infinito en este mundo, como sabemos, finito. A su vez, podríamos decir que incorporan la constatación de la belleza de la vida de la naturaleza, ajena a la intervención humana. A nivel lingüístico, los elementos naturales (flora, sobre todo) son empleados como base de alegorías, metáforas e imágenes que sostienen ese discurso crítico y de resistencia.
Sobre esos autores específicos, en Jorge Riechmann, efectivamente, el horizonte ecosocialista marca su poesía, aunque redimensionado desde la perspectiva de sus aportaciones filosóficas, entre las que cabe destacar la autocontención y la proclamación de la empatía (tanto con animales humanos como no humanos).
Antonio Orihuela también comparte esa crítica desde la condena de las estructuras económicas y de sus efectos, pero subrayando las estructuras de dominación existentes y ligándolo a una poética vitalista. Eladio Orta, a su vez, incide en el entorno de las marismas onubenses y en la degradación que provoca el asedio del urbanismo y la especulación que lo mueve.
Por su parte, Padilla y Crespo Massieu inciden en la perspectiva animalista (abiertamente antiespecista y con algunos aspectos de “ecología profunda” en el caso de Padilla), enlazando cantos de fraternidad con condenas ante el sufrimiento animal.
Aparte, hay que mencionar los acercamientos más puntuales de otros poetas críticos (no propiamente pertenecientes a la “poesía de la conciencia crítica”) a estos conflictos ecológicos, como Nuria Ruiz de Viñaspre, Julia Otxoa, Niall Binns o José Ignancio Besga Zuazola. De toda esa diversidad de enfoques y de prácticas poéticas da cuenta “Disidentes. Antología de poetas críticos españoles (1990-2014)”.

EP: ¿Crees que sería necesario que la “poesía de la conciencia crítica” en tanto que replantea este sistema capitalista y extractivista, se impregnase más de conceptos ecologistas como el “decrecimiento” o el “ecofeminismo”?

AGT: Ten en cuenta que muchos de los elementos que componen estrategias como el decrecimiento o planteamientos como el ecofeminismo ya están presentes en esta corriente poética aunque no estén formulados como tales. La “poesía de la conciencia crítica” no presenta soluciones, no ofrece ni se supedita a un programa, sino que, al mismo tiempo que elabora una crítica radical, presenta líneas generales éticas y políticas de cómo superar el sistema actual. Busca más producir cuestionamiento y desvelar los mecanismos del sistema que apuntalar certezas u ofrecer un discurso cerrado.



[ https://ecopolitica.org/entrevista-al-poeta-alberto-garcia-teresa/ ]

miércoles, 7 de octubre de 2015

En El Diario Montañés



"Alberto García-Teresa llega a La Surada con los 'Disidentes'"
(El Diario Montañés, sábado 3 de octubre de 2015)



sábado, 8 de agosto de 2015

Entrevista en "Metaverso" (Radio 3)



Entrevista a Alberto García-Teresa en el programa de poesía "Metaverso", de Radio 3 (min. 7 al 19), a cargo de Rubén Luengo y Laura Martínez, alrededor de Disidentes. Antología de poetas críticos españoles (1990-2014). El programa, dedicado a la "poesía de la indignación", incluye también entrevistas a Gsús Bonilla, Leire Olmeda, Antonio Díez, Pepe Ramos y Mentenguerra, entre otros contenidos.



http://www.rtve.es/alacarta/audios/metaverso/metaverso-poesia-indignacion-01-08-15/3234345/

miércoles, 5 de agosto de 2015

Entrevista en Artes Hoy




Entrevista a Alberto García-Teresa
Por Mª Ángeles Maeso


23 junio, 2015
Artes Hoy

Alberto García-Teresa es el poeta que mostraba con Hay que comerse el mundo a dentelladas (2008) lo arraigada que está en nuestro tiempo la servidumbre, así como la incapacidad para imaginar un mundo mejor; el que con Oxígeno en lata (2010) denunciaba la cosificación del ser humano convertido en consumidor;  el que nos  alertaba con Abrazando vértebras (2013) sobre necesidades axiales: unir, vertebrar abrazando un eje central para no perder pie. Pero Alberto García-Teresa también escribe crítica literaria, coordina ciclos de lecturas de poesía contemporánea, convoca intervenciones públicas para que la poesía incida en la vida programada y abra una brecha en el cálculo del orden y de las máquinas registradoras. Es lógico que a su nombre le acompañen predicados como poeta y activista cultural. Hablamos con Alberto, militante de la poesía, que borra la distancia entre el escribir y el hacer.

P.- En 2012 te doctoraste con una tesis bajo el título Poesía de la conciencia crítica (1987-2011) (Tierradenadie, 2013) con la que dabas cuenta de una poética que, en los últimos veinte años, estaba poniendo en el eje de su creación los conflictos sociales, económicos e históricos. ¿Qué rasgos diferencian esta poética de otras amparadas bajo el título de “poesía social”?

R.- La diferencia principal coincide con la característica vertebral de la “poesía de la conciencia crítica”: Dichos conflictos, por un lado, son enunciados por el “yo poético” desde dentro. Es decir, el “yo” forma parte y se encuentra atravesado por ellos; no se acerca a ellos desde una posición ni superior ni externa. Además, como bien señalas, los ubican como eje en el centro de su expresión poética, por lo que condicionan toda su trayectoria, toda su obra. Estos conflictos, asimismo, son manifestados de forma crítica (no como reportaje, sino con un planteamiento de denuncia o de oposición), con un alcance radical (no limitándose a causas y consecuencias) y de manera explícita o implícita: se abordan multitud de temas pero siempre se ponen de relieve esas tensiones, incluso cuando se emplea la expresión lírica. A su vez, esa posición impide cualquier tipo de paternalismo, dado que habla como individuo que vive los mencionados conflictos económicos, políticos, de género y ecológicos o bien lo hace en términos de identificación cuando se refiere a otros referentes. Además, se interpela al lector para que él sea quien extraiga conclusiones y resuelva la distorsión ideológica que estos poetas ponen de relieve. De esta forma, el cuestionamiento del sistema se deja en manos del lector, que asiste a las contradicciones y a las consecuencias del desarrollo último y de la aplicación de la lógica de la ideología imperante que muestran los poemas. Desde ese punto de partida, que no consiste en un presupuesto estético sino ideológico, los diferentes autores de esta tendencia (donde conviven diferentes generaciones, desde nacidos en los años treinta hasta nacidos en los ochenta) desarrollan una gran diversidad de estéticas, que abarcan desde el registro figurativo hasta la dicción descompuesta o la experimentación fonética. Esa heterogeneidad constituye, de hecho, una de sus principales fortalezas. Sintéticamente, esas serían las claves de la “poesía de la conciencia crítica”. 

P.- El tiempo en el que se fija tu estudio es el acotado por dos fechas: 1987, año de publicación de Cántico de la erosión de Jorge Riechmann, y 2011, año de la emergencia del movimiento 15-M. ¿Qué sucede antes de esas fechas? ¿Había desaparecido del mapa poético el conflicto sociopolítico y económico?

R.- No. Es importante tener en cuenta la sucesión de poéticas críticas que han jalonado la poesía española desde la Edad Media. Lo que ocurre en 1987 es el comienzo de una nueva configuración ideológica, económica y política del mundo con la descomposición del campo soviético y la hegemonía del capitalismo. Y, con ella, una nueva necesidad de expresar la crítica desde la poesía, que irrumpe en un contexto poético que había desterrado el conflicto político del verso a pesar de, también en los ochenta, los fallidos intentos teóricos de “La otra sentimentalidad” o el acercamiento de la “poesía entrometida” de Beltrán al condicionamiento histórico.

P.- Ahora estás dando a conocer la antología Disidentes. Antología de poetas críticos españoles (1990-2014) de cuya edición y selección eres el responsable (Ed. Oveja roja, 2015) y que tú presentas como “una expresión de disidencia y de antagonismo; una crítica a la estructura socioeconómica actual, a su ideología y a los valores que la sustentan”. Esta antología parece concretar, con poetas y su obra, los aspectos teóricos analizados en tu tesis, ¿A qué obedece ahora nuevo título Disidentes?

R.- Efectivamente, constituye la muestra de aquello que estudié (en Poesía de la conciencia crítica (1987-2011) analicé tanto a los poetas de esa tendencia como a otros poetas críticos coetáneos). Así, Disidentes se trata de un repertorio completo de todos los poetas críticos españoles contemporáneos con textos publicados desde 1990. La selección es exhaustiva, pero he mantenido un criterio que contemplaba este volumen como unidad, y por ello no he escogido textos de cada autor que buscaran ser representativos de cada trayectoria particular, sino sus mejores poemas atendiendo también al conjunto en niveles de calidad. Además, entiendo que los poemas deben defenderse por sí solos, a todos los niveles, y de lo que estamos hablando es de práctica poética. De ahí que el libro no contenga ni poéticas, ni metapoesía y que sólo ofrezca una breve explicación metodológica de un par de páginas como introducción. 



P.- En Disidentes confluye la poesía que cuestiona el orden capitalista que rige el mundo, aunque los modos de enunciación de cada poeta abarquen diversas estéticas, ¿esto supone apostar por una crítica que incorpore la condición ideológica del discurso poético, que fije la marca de la historia en la escritura y la lectura, una apuesta en definitiva, por documentar la falsedad de la división entre exigencia estética y discurso comprometido?

R.- Creo que de facto se demuestra eso. Pero, en primer lugar, hay que señalar que la heterogeneidad estética revela, a su vez, una pluralidad de planteamientos anticapitalistas, feministas y antiproductivistas; una convivencia entre diversos caminos para tratar de superar una estructura de explotación o de dominación. Esto constituye, en definitiva, una firme oposición al paradigma del pensamiento único. Por otra parte, volviendo a tu pregunta, en efecto, cada poeta realiza un análisis de las posibilidades y de las repercusiones políticas de la forma que utiliza, siempre pensando en poner en cuestión el sistema, y la elige en función de esa perspectiva de crítica con una intencionalidad política. De ahí que todas ellas coincidan en la no complacencia con lo establecido (en el plano referencial, léxico, sintáctico, ideológico); en contradecir la ideología dominante de distintas maneras. El trabajo con el lenguaje como herramienta, por tanto, es parte de la labor de crítica, de desmontaje y de desvelamiento del sistema.

P.- Incluyes nada menos que a 81 poetas. ¿Tenía razón Cervantes al afirmar en Los trabajos de Persiles y Segimunda que “El año que es abundante de poesía, suele serlo de hambre”?

R.- Es obvio que las condiciones materiales determinan las construcciones culturales. Me parece importante, sin embargo, remarcar que Disidentes no abarca sólo publicaciones de los años en los que explotó la crisis económica, sino que recoge un nutrido movimiento que ha ido desarrollando la crítica a esta sociedad desde hace unas décadas, al tiempo que se consolidaba el capitalismo de consumo y el progresivo recorte de derechos laborales y sociales en nuestro país. Por tanto, no estamos hablando de algo puntual, circunstancial, sino de unas prácticas poéticas que han hecho de la disidencia un elemento central o muy relevante en toda o en una parte importante de su trayectoria. 

P.- Hace 16 años que el poeta Antonio Orihuela organizaba el primer encuentro de “Voces del extremo” en Moguer. Con él ponía se ponía en marcha una propuesta poética comunitaria. ¿Qué importancia le das a estos encuentros para la emergencia de esta poética de la conciencia crítica?

R.- “Voces del Extremo” ha sido fundamental para la poesía crítica reciente. Su camino no habría sido el mismo, estoy seguro, sin estos encuentros, que prosiguen celebrándose desde 1999 anualmente (sólo un año no pudieron celebrarse, pero seguidamente se han venido realizando dos ediciones cada año). Permitió, por un lado, poner en contacto a muchos autores que llevaban ya tiempo desarrollando una poesía de resistencia, que se entablaran enriquecedores debates entre ellos y que, incluso, tomaran conciencia como tendencia. Todo eso ha nutrido, ha enriquecido y ha permitido avanzar tanto su escritura particular como al conjunto.  Asimismo, su continuidad y su expansión por otros territorios (con las ediciones itinerantes de Béjar, Logroño y Madrid), igualmente, han facilitado que nuevos escritores pudieran encontrar referentes y que constituyera un punto de partida desde el cual surgieran otras iniciativas políticas y poéticas. Además, la publicación, en cada convocatoria, de una antología con poemas de los participantes constituyó el único modo de acceder a un buen número de propuestas críticas y tratar de intuir o de perfilar líneas generales de la poesía española crítica contemporánea (Once poetas críticos en la poesía española reciente se editó en 2007 y, anteriormente, Feroces sólo aglutinaba a unos pocos de estos autores junto a muchos otros de muy diversas tendencias que sólo tenían en común una supuesta etiqueta de “alternativo”). 




P.- Tú eres un activista de la poesía, un brigadista que salpica Madrid de poemas realizables capaces de poner en marcha mínimos gestos de sabotaje. Háblame de esta experiencia de la Brigada Poética.

R.- La Brigada Poética tiene un doble recorrido. Por un lado, los textos, que conformaron mi primera publicación, la plaqueta Las increíbles y suburbanas aventuras de la Brigada Poética (Umbrales, 2008) y más adelante el libro Peripecias de la Brigada Poética en el reino de los autómatas (Umbrales, 2012). Estas piezas, que andan a medio camino entre el poema en prosa, el microrrelato y el apunte periodístico ficcional, proponen, como afirmas, gestos de sabotaje a nuestro mundo mercantilizado, apático y hueco. A través de la poesía, se presentan acciones (que pudieran ser más o menos factibles) sorpresivas e imaginativas, alimentadas y sostenidas por versos y poetas, que procuran provocar un cortocircuito en la inercia consumista y alienante del día a día y manifestar un sistema de valores y de experiencias de oposición a las hegemónicas.
Sin embargo, también supone la puesta en práctica de varias acciones poéticas en espacios públicos que, igualmente, pretenden interrumpir la cotidianeidad con una misma intención. En ese sentido, siendo conscientes de la cierta ingenuidad en el ámbito de las posibilidades de agitación reales que tienen, pero también reconociendo la fuerza de su valor simbólico, buscan desbordar el espacio al que habitualmente se relega la poesía (el libro, la librería, la biblioteca, el aula) y abrir nuevos cauces para el encuentro con ella por quien no la percibe cercana. Al mismo tiempo, se aspira a resignificar el espacio público para que no resulte un mero lugar de tránsito sino un espacio de socialización y de comunicación no comercial. En ese sentido, la que más he empleado, y que más se ha extendido (pues existe una voluntad de constar como un sujeto colectivo difuso para enfrentarse al narcisismo y a la atomización social), es la colocación de pequeños trozos de papel o post-it (frente a una pegatina o una pintada, que pudieran generar rechazo) pegados sólo por una parte (lo que garantiza su movimiento y llamar así la atención y, además, hace que puedan ser quitados sin problemas por quien quiera llevárselo o por quien trabaje en su limpieza) en lugares inesperados y muy frecuentados (puertas y ventanas del transporte público, máquinas expendedoras, cajeros automáticos, paneles y letreros, mobiliario urbano, etc.). Estos contienen un par de versos de distintos autores con especial poder de reverberación y de estímulo, mayoritariamente de contenido crítico, que buscan esa interrupción en la rutina, esa dislocación que nos saque de la inercia física y mental en la que estamos sumidos en la ciudad. Unos cuantos ejemplos se pueden ver aquí.

P.- Uno de tus poemas dice:
Buscar poesía
entre los tubos de escape,
entre el bullicio de una avenida
o bajo el cemento de un parque,
hundiendo el latido como azada
en grumos de tierra seca
puede parecer un acto poético
de cartón-piedra.
Pero es posible; es necesario
como respiración en la tormenta.
¿Concibes la poesía como respiración celayana, “como el aire que exigimos trece veces por minuto”?

R.- Partiendo de que la poesía posee una multiplicidad de funciones (aunque se exige que seamos consecuentes con las implicaciones y las repercusiones de aquellas que elegimos y del hecho de omitir otras), si le dotamos, como yo hago, de una tarea y una dimensión de rehumanización, de recuperación de vínculos y de construcción de comunidad, como espacio de estímulo de creatividad, entonces, efectivamente, la poesía se nos hace indispensable en una sociedad como la actual, dominada por el hiperindividualismo, la alienación y la sumisión. Además, si la empleamos como herramienta que nos acompaña en las luchas sociales, tal y como yo la concibo, se ratifica su urgencia y su necesidad dado el alto grado de degradación social y ecológica contemporánea. Debemos adquirir conciencia de nuestro vivir, de nuestro respirar, del momento en el cual nos encontramos individual y socialmente, y, frente a la evasión y las proyecciones virtuales y otras distracciones anestesiantes, entiendo que la poesía (o, más bien, determinada manera de escribir y de leer la poesía) puede contribuir a ello. En ese paradigma trato de ubicarme.


http://www.arteshoy.com/?p=8846

lunes, 27 de julio de 2015

Entrevista en El Asombrario & Co. / ElDiario.es



"‘Disidentes’, luchar con ‘poesía crítica’ contra el capitalismo radical"
Por Rubén Caravaca
(7 de julio de 2015)

Alberto García-Teresa, doctor en Filología Hispánica con ‘Poesía de la conciencia crítica’ (1987-2011) (Tierradenadie, 2013),  y autor de libros como ‘Hay que comerse el mundo a dentelladas’, acaba de publicar ‘Disidentes’ (La Oveja Roja,  2015), una antología que reúne al conjunto de poetas del Estado español y en castellano que han empleado el poema como espacio de confrontación, denuncia o indagación impugnadora de la construcción de la realidad que el capitalismo nos presenta. Esta edición nos sirve de excusa para una larga conversación con este activista cultural.
Sus colaboraciones conforman todo un compendio de alternativas de pensamiento: Diagonal, donde ha coordinado la sección de Libros; Culturamas, donde ha dirigido los contenidos de poesía; Ínsula, Quimera, Espéculo, Castilla. Estudios de literatura, Verba Hispanica, Literaturas.com, Nayagua, Zurgai, Artes Hoy, El Viejo Topo, Viento Sur, CNT, Rebelión, Adarve, La República Cultural, Ariadna-RC, Bibliópolis, Gigamesh o Prospectiva, entre otros.
Alberto García-Teresa ha coordinado ciclos de recitales y acciones poéticas en diferentes espacios, singularmente al aire libre. Autor de los poemarios Hay que comerse el mundo a dentelladas (Baile del Sol, 2008), Oxígeno en lata (Baile del Sol, 2010), Peripecias de la Brigada Poética en el reino de los autómatas (Umbrales, 2012) y Abrazando vértebras (Baile del Sol, 2013), así como de la plaqueta Las increíbles y suburbanas aventuras de la Brigada Poética (Umbrales, 2008), Premio Ignotus a la mejor obra poética de contenido fantástico editada en 2008, de la Asociación Española de Fantasía, Ciencia Ficción y Terror. También ha publicado el libro de microrrelatos Esa dulce sonrisa que te dejan los gusanos (Amargord, 2013).
Ahora, su obra Disidentes está llamada a convertirse en bandera de la expresión de la disidencia.

¿Quién es Alberto García Teresa?

El resultado de un conglomerado y un cruce de personas, experiencias y aspiraciones que apuntan hacia la vida digna para todos los seres humanos y no humanos, sin dominación, intelectualmente inquieta, radicalmente crítica, autoorganizada y regida colectivamente. Eso cristaliza en un militante anticapitalista, activista cultural, poeta, microrrelatista, doctor en Filología Hispánica…

¿La poesía es un arma cargada de pasado?
En mi opinión, la poesía se trata de una herramienta, como artefacto de lenguaje que es, pero me temo que, aun manteniendo esa posición de prestigio que todavía conserva, no posee esa capacidad de modificar drásticamente la realidad que tiene un arma. Cargada de pasado está, por supuesto, pues la tradición de la lengua y de la cultura (incluida la tradición de la ruptura y la tradición de la disidencia) nos condiciona como productores y como receptores de literatura. Pero un arma, afortunadamente, puesto que también debemos instalarnos en un paradigma antibelicista si aspiramos a construir una sociedad sin dominación, no.

¿Estética, ética, vital?

Toda construcción cultural resulta de una intención ideológica; revela un posicionamiento ideológico (de oposición, de tolerancia o de refuerzo a la hegemonía). Por tanto, la poesía encierra una actitud política y ética que, si mantiene su coherencia, refleja una actitud vital. Cada autor y cada lector utilizarán la poesía como deseen, bien como una actividad recreativa o bien como una parte esencial de su aprendizaje y de su reflexión vital. Pero, en cualquier caso, se debe advertir de la falacia de la inocuidad de la poesía: apuntala, reproduce o contradice y se opone a un tipo de sociedad y de sistema ideológico concreto en el que tiene lugar. La literatura no es inocente puesto que la cultura se trata de un producto social atravesado por las tensiones de su sociedad.

¿Qué futuro tiene? ¿Cuál es su potencial real?

Como instrumento de comunicación, mientras continúe existiendo una necesidad de expresión, la poesía seguirá siendo una herramienta fundamental, tanto en el sentido político como lírico. Otra cosa es en qué formatos pervivirá: si el libro de poesía se mantendrá o si será desplazado por la oralidad pura, por lo audiovisual, por lo escénico… Siempre que responda a una búsqueda fruto de la creatividad y de la inquietud, y no por motivaciones mercantilistas, pienso que esa exploración de nuevos formatos resulta francamente estimulante y muy positiva. Por otra parte, como ya he apuntado, la poesía refuerza o bien trata de poner en cuestión un determinado sistema ideológico. En ese sentido, la cultura es un producto intrínsecamente social, y la poesía dispondrá de una función importante como impugnación mientras persista una estructura de dominación; una estructura que genere enfrentamiento social.

¿La poesía necesariamente tiene que estar vinculada a la realidad en un sentido amplio? ¿El exceso de realismo puede aburrir, cansar?

El concepto de realismo es tan difuso e incorpora tantos matices que puede resultar inoperante: puede tomarse como alusión al registro figurativo, que atiende a referentes físicos, o bien puede interpretarse que todo cuanto sucede (y la proyección, el deseo y la aspiración tienen un componente real intrínseco en cuanto que existen) pertenece al ámbito de lo real, por lo que engloba toda expresión. Así, en efecto, es inevitable que se refiera a la realidad tanto la poesía como toda manifestación cultural puesto que su ámbito de referencia es la realidad. Pienso que lo que puede aburrir y cansar es la monotonía; el tedio consecuencia de la sumisión y de la falta de estímulos. Considero que una poesía crítica aspira a provocar un cortocircuito en el lector; pretende agitarlo. Por tanto, si se emplea ese registro figurativo con esa intención de desconcertar y de cuestionar certezas (ideológicas, filosóficas y referenciales –acercándose a lo que se sale de los límites de lo normativo), opino que existen pocas posibilidades de causar ese cansancio, siempre que retóricamente se obtenga un buen artefacto literario, en cualquier caso.

¿Qué es poesía de la conciencia crítica?

Muy a grandes rasgos, la poesía de la conciencia crítica se trata de un movimiento poético que arranca en 1987, con la edición del primer poemario de Jorge Riechmann. Se caracteriza por manifestar, de manera explícita o implícita (es decir, no sólo en forma de denuncia clara) los conflictos económicos, sociopolíticos, de género y ecológicos contemporáneos siendo enunciados desde dentro de dichos conflictos, y siempre desde una perspectiva crítica y de oposición. Estos autores lo incorporan como elemento central, vertebral, en su poesía durante toda su trayectoria; como base de su mirada y de su enunciación de la realidad, de su comunidad y de sí mismos. Así, todo esto permite eludir todo posible paternalismo, pues el yo forma parte de esos conflictos. Además, entre otras características, se debe remarcar la heterogeneidad formal, la multiplicidad de abordajes retóricos, pues la poesía de la conciencia crítica parte de un presupuesto ideológico, no estético. Igualmente, me gustaría resaltar que busca la participación del lector en el cuestionamiento del sistema que lleva a cabo en sus poemas: no se le ofrece ninguna solución, sino que se le plantean contradicciones y paradojas, a base de desarrollar la lógica del sistema, por ejemplo, o mostrando sus consecuencias últimas, para que sea el público quien extraiga sus propias conclusiones. Es decir, pretende interferir en la recepción pasiva y en la asimilación de la ideología del sistema por parte del público para acompañar un proceso de enjuiciamiento radical de la realidad.

¿Es un movimiento organizado?

No. Hay vínculos personales, militantes, y coincidencias en espacios, editoriales, publicaciones y proyectos comunes, pero no relacionan a todos sus miembros, que realmente pueden operar en esferas muy distintas. Así, no existe una concreción que nos haga hablar en términos de “grupo” de esta tendencia. De todas maneras, parte de estos poetas han impulsado iniciativas políticas y culturales colectivas en las que se encuentran, pero no son exclusivas de personas de la poesía de la conciencia crítica, sino que a ellas se han sumado otros autores (no siempre necesariamente críticos).

¿Quiénes lo forman?

A día de hoy, la poesía de la conciencia crítica está compuesta por: Antonio Martínez i Ferrer (1939), Salustiano Martín (1950), Antonio Crespo Massieu (1951), Carmen Carpelo (1951), María José Pastor (1954), María Ángeles Maeso (1955), Matías Escalera Cordero (1956), Eladio Orta (1957), Patricio Rascón (1961), Jorge Riechmann (1962), Belén Reyes (1964), David González (1964), Isabel Pérez Montalbán (1964), Antonio Orihuela (1965), Cristina Morano (1967), Antonio Méndez Rubio (1967), Enrique Falcón (1968), José Icaria (1968), Ángel Calle (1969), Miguel Ángel García Argüez (1969), Ángel Padilla (1970), Carlos Durá (1970), Juan Antonio Bermúdez (1970), Julia López De Briñas (1971), Pedro Del Pozo (1971), Gsús Bonilla (1971), Mercedes Cebrián (1971), María Eloy-García (1972), Jesús Ge (1972), Pedro L. Verdejo (1975), Ibon Zubiela (1975), David Franco Monthiel (1976), David Eloy Rodríguez (1976), Iván Rafael (1976), Jorge Maíz Chacón (1977), Armando Unsain (1978), Juako Escaso (1979), Paz Cornejo (1981) y David Refoyo (1983).
Sin embargo, me parece muy relevante destacar a otro conjunto de poetas que, sin compartir todas las características de la poesía de la conciencia crítica, en los mismos años que esta tendencia, han venido practicando una poesía crítica de manera relevante en su trayectoria (no sólo de modo puntual). Así, para tener una noción completa de la poesía crítica en castellano en el Estado Español deberíamos atender también a las obras de Jesús López Pacheco, Jesús Lizano, Francisco J. Uriz, Francisco Fenoy, José Luis Mata, José Ignacio Besga Zuazola, Ángel Guinda, Juan Antonio Mora, Pura López Cortés, Begoña Abad, Julia Otxoa, Fernando Beltrán, Concha García, Ouka Leele, Juan Carlos Mestre, Patricia Olascoaga, Uberto Stabile, Mada Alderete Vincent, Manuel de la Fuente Vidal, Ángel Petisme, Roger Wolfe, Antonio De Padua Díaz, Bernardo Santos, Daniel Bellón, Fermín Herrero, Laura Giordani, Marta Navarro, Daniel Macías Díaz, Niall Binns, Inma Luna, José Manuel Lucía Megías, Paco Doblas, Mateo Rello, Ana Pérez Cañamares, Nuria Ruiz de Viñaspre, David Benedicte, Rafael Calero, Pablo García Casado, Arturo Borra, José Luis Gómez Toré, Miriam Reyes, José María Gómez Valero, Zackary G. Paine, Gonzalo Escarpa, José María García Linares, Carmen Ruiz Fleta, David Trashumante, Olalla Castro Hernández, Sara Herrera Peralta, Sergio C. Fanjul, Antonio Rómar y Enrique Martín Corrales.

¿Qué es ‘Disidentes’?

Disidentes es una antología completa, exhaustiva, de todas y de todos los poetas críticos en lengua castellana en el Estado Español desde 1990 (cuando puede encontrarse un cambio de paradigma político con la disolución del campo soviético) hasta 2014; hasta la actualidad. Este volumen supone la culminación de una investigación que arrancó casi hace una década y que, por el camino, dio lugar a mi tesis doctoral (que, ampliada y corregida, fue publicada como Poesía de la conciencia crítica (1987-2011) por Tierradenadie en 2013). Disidentes me ha permitido, a su vez, ampliar, corregir y matizar el repertorio que ofrecía en aquel trabajo. Es importante señalar que por poeta crítico entiendo aquel que aborda los citados conflictos económicos, políticos, sociales, de género y ecológicos de manera constante en su práctica poética, no sólo de forma puntual o en declaraciones, bien durante toda su trayectoria o bien en tramos amplios de su obra en conjunto. Así, agrupa tanto a los autores de la poesía de la conciencia crítica como a esos otros poetas a los que me acabo de referir.

¿Es una antología generacional?

En absoluto. De hecho, se recogen autores de varias generaciones históricas (desde nacidos en los años treinta hasta otros en los ochenta o incluso a principios de los noventa) y agrupa textos de una tendencia clara (la poesía de la conciencia crítica) junto a otras estéticas singulares y propuestas diferenciadas. Si te refieres a ese conflictivo y delicado concepto de “generación literaria” (se ha puesto en duda su dimensión real, bien por su construcción ficticia por causas comerciales o bien por atender a criterios más pedagógicos que reales), tampoco se puede aplicar, como decía antes.

¿Cómo se relaciona con otras generaciones?

Si te refieres a otros movimientos poéticos, la poesía crítica en general ha mantenido una perspectiva de oposición con otras poéticas de corte más elusivo de su momento histórico o, incluso, que contenían un elemento anestesiante. En concreto, hubo un posicionamiento muy beligerante con la poesía de la experiencia, especialmente en los noventa y principios del siglo XXI, justo cuando esta ejercía una posición hegemónica (tanto ideológicamente como en cuanto a presencia editorial) en el mundo poético. En ese sentido, sigue siendo interesantísimo el trabajo Poesía y poder, confeccionado por el colectivo Alicia Bajo Cero (integrado, entre otras personas, por varios componentes de la poesía de la conciencia crítica), en el que se estudian, a través de un minucioso análisis textual, la dimensión política y las repercusiones ideológicas de autores fundamentales de la poesía de la experiencia, con la pretensión de desmontar su falso discurso crítico. El libro, descatalogado, puede consultarse en libre descarga aquí

 ¿Están todos los que son y son todos los que están?

Ese ha sido el objetivo de Disidentes, aun siendo consciente, desde la humildad, de poder haber cometido errores y de que existan faltas. Pero han sido muchos años de investigación rigurosa, de lecturas atentas, de consultas, y puedo, honestamente, reafirmarme en esa aseveración.

¿Motivo de las ausencias?

Que no se ajustaban a esos criterios de poeta crítico que he apuntado antes. A partir de ahí, he trabajado observando esta antología como unidad, siendo muy exigente en cuanto a la selección de textos que he confeccionado, para que el libro sea capaz de defenderse por sí solo a través de sus poemas. En cualquier caso, existen poetas que me han creado muchas dudas respecto a su inclusión o exclusión, pues también hay que ser consciente de que las barreras en estos ámbitos no son rígidas y que, como me gusta puntualizar, cuando metemos las cosas en cajones debemos saber que estos están llenos de agujeros.

Poesía y género, ¿relación imposible?

No veo por qué.

Hay muchos más poetas que poetisas en la antología.

Pues fíjate si se arrancaba de un pésimo punto de partida en el mundo literario: mayoritariamente se está alabando de la antología la abundante presencia de mujeres poetas… Imagina cuál ha sido y continúa siendo, por tanto, la situación de invisibilización de las poetas mujeres…

¿La poesía y los poetas también pueden ser ‘mainstream’?

Desde luego. Si entendemos ese concepto de mainstream en términos de cultura de masas caracterizada por una determinante perspectiva comercial que triunfa, la poesía puede ser utilizada con esos fines (con formatos adecuados al mercado, que no creo que necesariamente coincidan con el tradicional libro de poesía). Sin embargo, el desafío de la poesía crítica es plantar cara a esa apropiación. Posiblemente, la falta de réditos comerciales (a grandes rasgos, pues no podemos olvidar los premios literarios y los trabajos indirectos consecuencia de la condición de poeta) permite ese margen de libertad para proyectos contrahegemónicos. Resulta interesante, en ese sentido, contrastar la vitalidad de la poesía crítica con la situación de la narrativa, en la que existe mayor presión del mercado y en la cual hallamos, proporcionalmente, muchas menos obras disidentes.

¿Existe la “casta poética”?

Empleando ese paralelismo, desde luego: en toda estructura de poder existen personas que ocupan posiciones de dominio que trabajan por continuar permaneciendo en dicha posición, aprovechando situaciones ventajosas en cuanto hegemónicas para su propio beneficio y para el proyecto político y cultural que sostienen o que reproducen.

¿Quiénes controlan las ediciones poéticas?

Realmente, no existen grandes negocios en poesía, por lo que no podemos decir que el Capital invierta en ella, como hace en los conglomerados editoriales para otro tipo de literatura y de libros. Esos márgenes permiten la existencia de abundantes pequeños proyectos, realizados con verdadera vocación por la poesía o con decidida perspectiva política. Al respecto, la multitud de editoriales pequeñas, con poca tirada pero mucha pasión y cuidado, permite sustentar una gran diversidad de propuestas poéticas que encuentran difusión a través de los nuevos canales de información y de comunicación (como las redes sociales o Internet) y de la presencia en los propios circuitos poéticos.

¿Los concursos de poesía son un mundo de chanchullo y marrullería?

Aludía antes a esos premios literarios. Bien, el impecable trabajo del colectivo Addison de Witt ha servido, a lo largo de varios años, para revelar la red de clientelismo y de corrupción que tiñe los premios de poesía dotados con dinero público. Puede consultarse aquí.

 ¿Retos?

Quizá algunos de los mayores desafíos a los que se enfrenta la poesía crítica actual sean resistir a cualquier tipo de recuperación del discurso antagonista por parte del sistema, mediante una pretendida absorción a través de su comercialización, que puede evitarse aferrándose a su inapropiable radicalidad; mantener la experimentación, el tanteo y la diversidad de propuestas y avances estéticos, para no anquilosarse ni estancarse y contradecir así su naturaleza crítica; ahondar en el trabajo teórico para profundizar y mejorar en el alcance político de estos planteamientos; y desbordar los marcos culturales y políticos para incitar y acompañar un empuje verdaderamente transformador de la sociedad, apostando por la ocupación de nuevos espacios para la poesía, la conexión con otras artes, la extensión de talleres y prácticas de escritura colectiva, cooperativa e insurgente para que la poesía continúe brotando desde las luchas sociales.



http://elasombrario.com/disidentes-luchar-con-poesia-critica-contra-el-capitalismo-radical/

domingo, 28 de junio de 2015

En el recital de Alcalá de Henares



Una imagen del recital colectivo de presentación de "Disidentes" en Alcalá de Henares, en la Librería Diógenes, donde intervinieron y recitaron Paz Cornejo, Matías Escalera Cordero y Alberto García-Teresa.




jueves, 25 de junio de 2015

Fotografías del recital en Leganés

Imágenes del recital colectivo de presentación en La Libre de Barrio (Leganés), el 17 de junio, con la participación de Rosana Acquaroni, Matías Escalera Cordero, Antonio Crespo Massieu, Inma Luna, María Ángeles Maeso y Alberto García-Teresa.











lunes, 22 de junio de 2015

Reseña en 'Tarántula. Revista cultural'



"Disidentes: Antología de poetas críticos españoles (1990-2014)"
Por Javier Cristobal

El diccionario de la RAE define el término disidencia como un “grave desacuerdo de opiniones”. Ante dicha definición, muchos filólogos exigentes se quedarían incluso satisfechos sin advertir que en ella misma se encuentra el inquietante germen psico-político de la dominación blanda (y por eso mismo más totalitaria) de las modernas democracias occidentales. Tanto es así que, muy probablemente, el único terreno significativo en el que todavía es posible llenar de peligrosidad el gesto disidente sea la poesía en tanto que ámbito regenerador del lenguaje.

Sí señores. Porque la disidencia no es en ningún caso una disparidad de criterios. No en vano Noam Chomsky ya observó, en un análisis de extraordinaria lucidez, que una de las más eficaces estrategias del poder para mantener su legitimidad es la de promover acalorados debates entre posiciones enconadamente enfrentadas pero que en ningún caso escapan del marco de lo políticamente correcto y aceptable. Mucho ruido y pocas nueces, que diría el dramaturgo. Mucha sensación de pluralidad y disidencia cuando en realidad no dejan de agostarse los márgenes de lo pensable.

Los irreductibles posmodernos, en sus fuegos de artificio dialécticos, en su justificación estúpida de la realidad como lo que alcanza un estatus de representación (Hegel mediante) neutralizan el concepto de exterioridad.¿Qué podría ser tal cosa, si lo único existente es el discurso? Es en ese nudo de apariencia indisoluble en donde necesitamos la navaja de la disidencia otra. Aquella que comporta la rehabilitación de las condiciones de posibilidad de la exterioridad. De otro modo sólo conseguimos seguir levantando acta del desastre y, paradójicamente, colaborar en la incesante renovación del espectáculo.

Y ahí la poesía deja de ser un producto cultural, una mercancía amable o incluso un modo de denuncia, para convertirse en la actualización de lo impensable. La poesía se materializa en la irrupción de lo exterior cuando los apparátchiki de la intelligentsia ya lo habían dado por muerto. La brecha continúa abierta. Se asalta la cotidianidad. Se hace desgañitarse al lenguaje en las salas repletas de muerte de los museos.

Así que lejos de discutir (del latín discutĕre, disipar) el disidente quiere entorpecer, producir cortocircuitos en el sistema, poetizar lo imposible. Habita la exterioridad que él mismo produce y solamente acepta participar al modo en que un hacha percute contra la estupidez.
Digo todo esto porque ha llegado a mis manos la Antología de Poesía Crítica que ha reunido Alberto García Teresa bajo el título de “Disidentes,y que como dice el propio compilador en el prólogo, “ pretende ser un repertorio completo y exhaustivo de poetas críticos españoles en lengua castellana contemporáneos”.

Desde ese presupuesto no debe extrañarnos que el resultado final sea muy desigual. Valga, en cualquier caso, el esfuerzo de García Teresa para proporcionarnos una idea aproximada del paisaje actual de la disidencia española. En él, inevitablemente, aparecen poéticas que pensándose profundamente subversivas no dejan de ser una justificación implícita del estado de las cosas, disparando una rebeldía de corto alcance que parece tan sólo pretender una distribución más justa de los bienes y servicios que produce esa monstruosidad a la que llamamos sociedad capitalista. Pero a su lado, como una cartografía paralela, se levantan voces capaces de seguir significando el afuera. Entre esos francotiradores del extrarradio permanece nuestra esperanza del sabotaje permanente y selectivo: David Benedicte, Patricio Rascón, Ana Pérez Cañamares, María Eloy-García… son sólo algunos de esos valientes que continúan manipulando los explosivos.



http://revistatarantula.com/disidentes-antologia-de-poetas-criticos-espanoles-1990-2014/